Con este título pretendo desarrollar un tema que por su naturaleza es del uso corriente en el lenguaje y conocimiento de ciudadanos que apuestan a un mundo diferente, pero que ven con aberración y preocupación como este mundo se transforma en ese otro mundo por el cual no hemos apostado.
Sí tomamos como ejemplo notorio los acontecimientos que rodean los motivos de la invasión y conquista de LIBIA, nuestra imaginación nos proyectará a un escenario de un país en crisis, donde existía un presidente con aires de dictador y que mantenía a una nación en miseria y caos total.
Todo este imaginario, de mentiras y medias verdades, es producto de una publicidad realizada por los medios de información que colocaron -ya sea en su justa balanza o no- a un señor que lo hicieron ver como un “presidente o dictador” de una nación.
Cuando en realidad, ese señor se erigía como Jefe Supremo de todas las Tribus; ya que Libia, es un país constituido con un sistema político y de gobierno de masas, conocido como Yamahiriya Árabe, es decir, Estado de las Masas.
Libia, durante sus últimos cuarenta años, se constituyó en la nación más próspera y desarrollada de todo el continente Africano.
Gracias a su producción y extracción petrolera, pudo desarrollar un sistema de salud totalmente gratuito y al alcance de ciudadanos extranjeros. Desarrolla y construye el proyecto de ingeniería más grande y costosa de la humanidad, conocido como El Gran Río Artificial, en la región de Kufra, al sur de Libia.
Proyecto, que también comprende, la perforación de pozos y la instalación de inmensas tuberías para extraer y transportar agua desde los acuíferos fósiles del desierto del Sahara hasta el norte de Libia, donde se concentra la mayor parte de la población.
Con la ingeniería de este proyecto nace también el proyecto hídrico y de irrigación más grande del mundo, dando origen a un sistema único de cultivo en el desierto, conocido como El Oasis de Kufra; constituyéndose en una de las creaciones de la humanidad que mejor puede verse desde el espacio y que es utilizado por los astronautas norteamericanos como punto de guía a la hora de ingresar a la atmósfera terrestre cada vez que retornan de sus vuelos espaciales.
Pero Libia no es sólo petróleo y agua fosilizada, es también un país que posee las reservas en divisa y en oro más grande de todo el continente Africano; y con apenas una población que no excede los seis millones de habitantes (6.000.000) y con un Producto Interno Bruto (PIB) de doce mil dólares por habitante (12.000) se ha constituido en el “botín” mas codiciado y apreciado del momento.
Con semejantes números financieros a favor de Libia y con una crisis actual que golpea a los países europeos, no existirían dudas sobre la intencionalidad de invadir y conquistar a ese país, aprovechando las crisis de legitimidad que muchos de los gobiernos, ubicados en la región del cercano y mediano oriente, tienen en su constitucionalidad como supuestos gobiernos soberanos.
A pesar, que la crisis social y política mal denominada “Primavera Árabe” ha afectado a muchos países del oriente, sólo Libia ha sido el único país que han invadido por consenso del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
¿Será difícil para nosotros los mortales entender cuál ha sido el motivo real de esa invasión?
¿Cómo se explica, que mediante un decreto promulgado por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, se haya permitido que se cometa una barbarie contra un país como Libia?
¿Por qué a Libia no se le dio la misma oportunidad que a los países donde se desarrollaron la mal llamada crisis de la “Primavera Árabe”?
¿Realmente el decreto promulgado en las Naciones Unidas para la protección de civiles fue el motivo para materializar la invasión a Libia?
¿Por qué la OTAN, a sabiendas que la intención del decreto de las Naciones Unidas era la protección de civiles libios, prefirió proceder con bombardeos durante siete meses sobre el territorio libio y armó a los rebeldes que luchaban en contra del gobierno de Gadafi, originando una guerra civil en Libia?
Las imágenes en televisión demuestran que la OTAN prefirió escoger la vía más expedita, es decir, que se mataran los libios entre ellos mismos y no exponer a ningún miembro de sus tropas de élites a una muerte segura.
Lamentablemente en Libia se ha cumplido una tesis vieja de dominación: “quien pone las balas no pone los muertos”.
Se repite la historia
Los países de Europa han visto con alegría el desenlace de esta trágica historia, que por las características que la rodean, pareciera que eran historias ya superadas; donde el colonialismo y el pillaje formaban parte de esa época en que no se respetaban territorios ni vidas humanas.
En Libia se ha repetido esa historia, destapando nuevamente la caja de las preguntas e incógnitas para el mundo en vías de desarrollo, o más bien, para los países tercermundistas, tal cual como nos conocen en el “primer” mundo.
Por lo tanto, volvemos a caer en las dudas que me motivaron a desarrollar el tema:
¿Cuál es ese mundo que soñamos y por el cual apostamos? ¿Dónde está, dónde se encuentra? O es que acaso existe más de un mundo, y los que vivimos en éste lado nos ha tocado la suerte de estar en el peor de todos los mundos.
¡Qué triste Libia, conquistada y humillada! un espejo en que todos tememos reflejarnos, pero que nos obligan a mirar a la fuerza constantemente.
No es protección, es inversión
Ya lo reflejaban ciertos diarios del Reino Unido, donde criticaban al Gobierno Británico de planear la conformación de un nuevo Gobierno en Libia, meses antes de la invasión. (1)
Lo ocurrido en Libia es un claro ejemplo de las guerras de hoy, que sólo constituyen decisiones de inversión, donde los que apuestan, lo hacen para ganar y nunca para perder, aunque los que pierdan tengan que morir en el intento.
Y todo esto, se encuentra confirmado por una investigación realizada por el diario Asia Time, cuando hace público que “el presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, había visto una oportunidad única de un cambio de régimen y de negocio, cuando se recibió en París (octubre del 2010) al jefe de protocolo de Muamar Gadafi, quien había desertado por diferencias personales con el mandatario libio”. (2)
Como comprenderán, las guerras como motivos de inversión serán los nuevos escenarios a seguir y que perdurarán por los próximos años, ya que el sistema de capital sobre el cual se encuentra soportado y sustentado los sistemas de gobiernos del “primer mundo”, no están dispuestos a caer mientras exista un poder militar que los proteja, los sostenga y los alimente.
Fuentes:
Lic. Carlos Salazar

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