Bienvenido a una nueva forma de pensar distinto

Sólo hay dos cosas infinitas, el Universo y la estupidez Humana, pero no estoy muy seguro de la primera, de la segunda puedes observar como nos destruimos solo por demostrar quien puede mas.
Albert Einstein

lunes, 19 de julio de 2010

Colombia: un Estado-Nación en supervivencia


La guerra interna en Colombia constituye uno de los conflictos armados más largos de la época contemporánea de América Latina. Su existencia data desde mediados del siglo XX y se caracteriza por un permanente escenario de lucha donde están presentes la subversión, el narcotráfico, el paramilitarismo, el crimen organizado y los cuerpos de Seguridad del Estado Colombiano.
Esto nos permite afirmar que en ese país existen “amenazas” que ponen en riesgo la existencia del mismo Estado, que no logra erradicar y controlar los delitos de lesa humanidad y que a la vez fomenta que estos delitos se cometan recurrentemente contra la población colombiana (como el caso de los falsos positivos), afectando al mismo tiempo la paz y la estabilidad de Suramérica, Centroamérica y el Caribe.
Estas “amenazas” son consideradas un alto riesgo en el contexto del mundo de hoy ya que la manera como el sistema político internacional se ha globalizado, indica que todo conflicto existente en cualquier parte del mundo tiene una afectación directa e indirecta para el resto de los países que conforman la comunidad internacional.
Colombia, no escapa de ésta hipótesis planteada por los analistas de conflictos.
Ahora bien, los acontecimientos ocurridos en los últimos años en esa Nación señalan que en Colombia vienen surgiendo nuevos y graves problemas que han convertido al Estado Colombiano en un “Estado Fallido”.
La “para-política”, la “narco-política”, la yidis-política, los “falsos positivos”, son algunos de los hechos que se han presentado con mayor escándalos en la política nacional de Colombia, denunciados desde el mismo seno de sus instituciones.
Al analizar el término de “Estado Fallido”, el mismo nos indica lo siguiente:
“Estado Fallido”, es la calificación que se le da a un Estado débil, cuyo gobierno tiene poco control sobre su territorio y donde las amenazas internas de ese Estado actúan como una onda expansiva que traspasa sus fronteras y pone en peligro el desarrollo y la seguridad de los países que hacen vida fronteriza con el mismo. Este fenómeno, del fracaso político y social de un Estado, es un tema de muchas discusiones pero de muy pocas comprensiones.
Aunque los problemas que acosan a un Estado difieren de una Nación a otra, suelen existir similitudes que dan indicios de su existencia.
La corrupción generalizada, la clase política que monopoliza el poder por mucho tiempo, la ausencia del imperio de la ley, los desplazamientos masivos de grandes poblaciones, el desorden y la violencia urbana, la incapacidad del gobierno para vigilar su frontera, la subversión, el narcotráfico, el terrorismo, la guerra, las divisiones étnicas y religiosas; constituyen algunos de los indicios más claros; todos ellos presentes en el Estado Colombiano.
Al buscar a la República de Colombia en el índice de “Indicadores de Países con Inestabilidad Política”, es decir, Estados Fallidos, realizado por la Fundación para la Paz (1), organismo con sede en Washington que tiene como misión prevenir la guerra y aliviar las condiciones que la misma guerra causa, Colombia aparece en el puesto número 42 en el mundo y de segundo lugar (después de Haití) en América Latina.
El “Índice de Estados Fallidos” ha sido publicado por la Revista Foreign Policy desde el año 2005.
Colombia ha venido apareciendo desde los inicios de la publicación, siempre en el segundo lugar en América Latina y entre los puestos 33 y 42 del mundo en el mencionado índice.
Si tomamos en cuenta que el análisis se realiza a un total de 177 países, claramente notamos que la variación ha sido muy poca en apenas cinco años.
Colombia sigue siendo el país más violento de la región y donde el Estado ha venido perdiendo el control de su territorio.
Por supuesto, el Estado Colombiano niega los resultados del mencionado indicador y países como los Estados Unidos e Israel lo secundan en su decisión. Al extremo que hoy en día, con la presencia militar y tecnológica extranjera, se pretende hacer creer que en Colombia se está a punto de culminar con la guerrilla y la subversión. Pero la realidad indica lo contrario.
Ha nacido un nuevo y grave problema.
Con la creación de las siete Bases Militares Estadounidenses en territorio colombiano, el curso de los acontecimientos viene dando un nuevo giro político y militar.
Ya no se trata solamente de una guerra interna que sólo afecta a Colombia, sino que se pretende exportar el conflicto y llevarlo a alcances regionales y probablemente hemisféricos.
Colombia se ha convertido en un verdadero negocio de la guerra con un fuerte sesgo económico-político-socio-criminal con tendencias ideológicas que superan a lo experimentado durante la ya famosa guerra fría y con una probable pérdida de su soberanía que beneficia al Gobierno de los Estados Unidos; motivado a que Colombia posee una relevancia regional y mundial indiscutible. Su ubicación geoestratégica así lo indica: cercana a un área de gran riqueza en biodiversidad, recursos hídricos y recursos energéticos.
Colombia, vecina del país con la mayor reserva de petróleo del mundo, como lo es Venezuela, con sus riquezas en oro, diamantes,  hierro, bauxita, uranio, tántalo, cobalto, sin dejar de mencionar el gas y los acuíferos del Orinoco y del Caroní.
Vecina del Brasil amazónico, el país con la biodiversidad más importante del mundo y de gran interés para la industria farmacéutica, sin dejar de mencionar el petróleo de sus mares y el reciente hallazgo del mayor acuífero de agua dulce del mundo (superando al acuífero Guaraní) ubicado en los estados brasileños del Amazona, Pará y Amapá.  
Vecina del Ecuador y cercana a Bolivia, países productores de gas y petróleo, plata, oro, hierro, bauxita y cobalto.
Por último, vecina de Panamá, país poseedor del canal marítimo más importante para los Estados Unidos, ya que une al océano atlántico con el océano pacífico, facilitando de ésta manera su comercio marítimo a gran escala mundial.
Colombia, ha dejado de ser un simple vecino y se ha convertido en la mayor amenaza militar de la región suramericana y del Caribe. Sin dejar de un lado su debilidad como Estado-Nación, permitiendo que se produzca un grave daño a la estabilidad política de la región, exportando lo que los analistas han denominado como su mayor fortaleza: “el narcotráfico”.
Nuevos desafíos, viejas tendencias.
Con la elección como Presidente del no tan “Santo” de “Juan Manuel Santos” (2), a Colombia se le presentan una serie de desafíos que tendrá que superar si pretende verse en el futuro como un buen vecino de la comunidad suramericana.
Las constantes y tendenciosas acusaciones del saliente Gobierno de Uribe, sobre el supuesto hecho de que en los territorios de Venezuela y del Ecuador permanecen terroristas guerrilleros y narcotraficantes amparados y cobijados por los gobiernos de estos países, han puesto las relaciones diplomáticas en una tensión nunca antes vista en la historia de la diplomacia del Ecuador y de Venezuela.
Ecuador, objeto de una invasión y bombardeo militar en su territorio y Venezuela objeto del paramilitarismo y del tráfico descarado de drogas por su territorio, todo ello procedente de Colombia, obliga a estos países a efectuar un ajuste de 180 grados en sus relaciones, tanto políticas como comerciales con Colombia.
Colombia viene presentando un déficit comercial que supera los cinco mil millones de dólares (producto del rechazo comercial realizado de manera soberana por Venezuela) y que le está afectando considerablemente en lo económico y en lo social. Nuevo ingrediente que se suma al caos interno de la gobernabilidad del futuro gobierno.
Recientemente el Presidente Álvaro Uribe declaró:
“Entre los años 2003 y 2007, nosotros vimos un gran crecimiento de la economía y una gran reducción del desempleo”, ahora “se nos frenó en el último año y medio, porque además de la crisis internacional, a nosotros nos ha pegado muy duro la crisis particular con Venezuela, nosotros exportábamos 6.000 millones de dólares a Venezuela y éste año sólo serán 1.000 millones”. (3)

Triste mensaje de un presidente que sólo le ha hecho un gran daño a los colombianos y a la región, por seguir las pautas que le dictaban desde los Estados Unidos, pretendiendo continuar con las viejas  tendencias geopolíticas que los países débiles le brindaban a los países con doctrinas hegemónicas. 

Lic. Carlos Salazar
(Especialista en Gerencia de Seguridad y Defensa)
Notas:
1)   Fundación para la Paz - http://www.fundforpeace.org/web/



2 comentarios:

Unknown dijo...

No se debe firmar un artículo cuando es copia textual, de lo contrario es plagio.
Publicado en: http://www.kaosenlared.net/noticia/colombia-estado-nacion-supervivencia

Lcdo.. Carlos Salazar dijo...

Amiga Eglis, con todo el respeto que usted se merece, pero resulta que el artìculo al cual usted hace referencia en la pàgina web de kaos en la red, lamento informarle que tambièn es mìo, es decir, ha sido escrito por mì... Asì que, si lo lee bien, se darà cuenta que yo he sido el autor de ese artìculo... Saludos... y espero que siga interviniendo. Han sido buenas sus apreciaciones.